viernes 30 de julio de 2010

gastar la vida por Dios, vale la pena

Clara de Asís, gastó su vida por el Señor, se entregó a El totalmente, y lo amó tiernamente; lo contempló pequeñito en Belén, sufriente en la Cruz y como Presencia constante en la humildad de un pedacito de pan: la Eucaristía. Ella se abrazó  a El  como "virgen pobre a Cristo Pobre". Al igual que Francisco vivió la radicalidad evangélica, en fraternidad, en pobreza y oración, se identificó con Aquél que un día la llamó a través de un loco de amor: Francisco, que repetía que " el amor no es amado". Hoy a noostros nos vuelven a invitar a amar a Aquél que nos manifiesta su amor sin medida y que no siempre reconocemos en nuestro camino; no es tarde para recomenzar. Como Francisco podemos decir: "hoy empiezo"