Damos gracias al Padre Dios, por habernos dado a María Madre como Modelo y guía de nuestra vida consagrada; Ella la Primera Consagrada a Dios desde su concepción y que vivió a tiempo completo su entrega fiel a su Señor. En Ella encontramos nuestro Ideal de vida como religiosas, y es Ella la que sostiene nuestra fidelidad en el día a día.
Con Ella cantamos el "Magnificat" por la predilección de Dios para con nosotras, por las obras hermosas que va haciendo en la vida de cada hermana, a pesar de nuestra pequeñez y de nuestra pobreza.
Que cada religiosa podamos transparentar siempre la vida de nuestra Madre Santísima y como Ella, acojamos con corazón abierto a nuestra Dios y Señor, y en El, a cada hermano y hermana que se acerque a nosotras.
En María Madre, estamos llamadas a ser portadoras de vida.
¡Feliz día para cada hermana religiosa!

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